“Poesía Cero” y corazón a mil

Navegando una vez más por ahí en el mar de las letras me encontré con una de esas verdaderas joyas que tocan fibras de forma tal que es inútil evitar la emoción y porqué no, las lagrimas; el culpable un poeta de carne y hueso de apenas 24 años y de nombre César Brandon Ndjocu Davies.

Brandon

César Brandon (@CesarBrandon93) nació en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial y de la provincia de Bioko Norte en África, la más antigua ciudad de su país y con apenas algo más de 250 mil habitantes. Brandon, un desempleado residente en España desde hace 6 años se presentó recientemente en Got Talent España 2018, en dónde en dos minutos se ganó el auditorio con su inusual y encantadora presentación de “Poesía Cero”.

“Poesía Cero” es una bellísima historia de amor y de desamor como la suya y la mía, de cómo la vida presenta oportunidades, las cuáles a veces no se valoran y se pierden para posteriormente hallar refugio en el dolor y la tristeza; es la historia de los nuevos amores que nacen; una historia de esos amores que fueron y dejaron de ser.

Déjese seducir por las letras y los sentidos, aquí la presentación de este poeta a quien le agradezco una verdadera bocanada de aire fresco y toda mi admiración.

Poesía Cero

Por César Brandon Ndjocu Davies

Uno no quería contar con nadie, y Uno no entendía porque era impar si antes de él había alguien.

Y Uno no quería contar con nadie, no sentía que después de él estaba el infinito.

Y a Uno el sentimiento le daba miedo, así que Uno muerto de pavor se fijó en Cero.

Y cuando Uno vino a Cero, pensó que Cero era el número más bonito que había visto y que, aún viniendo antes que él, era entero.

Y Uno pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero, que en Cero había encontrado a su par.

Así que decidió ser sincero con Cero y decirle: que aunque era un Cero a la izquierda, sería el Cero que le daría valor y sentido a su vida.

Eso de ser el primero ya no le iba, así que debió hacer una gran bienvenida.
Juntos eran pura alegría y se completaban.

Uno tenía cero tolerancia al alcohol, pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario; aunque para eso tuviesen que inventarse una fecha cero en el calendario.

Cero era algo cerrado y le costaba representar textos pero, junto a Uno, hacían el perfecto código binario.
Eran los dígitos del barrio,
y procesaban el amor a diario pero…

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, así que Uno perdió a Cero.

Y para cuando Uno se dio cuenta, Cero ya contaba de la mano con Menos Uno, que a pesar de ser algo negativo le trataba como una reina.

A Cero le gustaba que Menos Uno fuera original, tener un hueco en Menos Uno, un guión con el que pueda jugar.

A Cero le gustaba que Menos Uno no fuese uno más.
Que Menos Uno no fuese ordinal.
Que fuese justamente competitivo y que cuando jugasen al “uno”, Menos Uno no le dejase ganar.

Cero sentía que a diferencia de Uno, Menos Uno si la trataba como un número de verdad.
Y Menos Uno no ponía peros, ni pretendía darle valor a Cero, poniendo comas entre ellos.

Menos Uno no tenía complejos, y cuando hacían el amor, a Menos Uno le encantaba estar bajo Cero.

Y Uno, una vez más se volvió a quedarse solo. Separado como una unidad.

Sin Cero su vida se consumía como una vela.
Sin Cero, el tiempo en él hacía mella.

Y Uno empezó a contar pero sin Cero, se olvidó de los besos de Cero, del sexo con Cero, de los celos de Cero.
Y Uno empezó a contar pero sin Cero.

Uno se olvidó de Cero y le dijo adiós.

Uno se olvidó de Cero y tal vez hasta del amor, y empezó a contar hacia lo que más miedo le daba… hasta el infinito, o tal vez sólo hasta Dos.

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Del Chirajara y otros temas de los que somos “expertos”

Ante una de las más recientes y tristes tragedias sucedidas en Colombia: el reciente desplome de una de las torres del viaducto Chirajara, ubicado en la vía Bogotá – Villavicencio; tanto la rápida cobertura mediática como la necesidad de rescatar los cuerpos de las víctimas y los obreros heridos, como de costumbre generaron miles de mensajes en las redes sociales, todos ellos de esos “expertos” que desde la comodidad de su smartphone juzgan a diestra y siniestra la vida nacional. Colombianos como usted y yo que además en el peor de los casos politizaron el tema.

Expertos

Así mismo, un número considerable de profesionales de la ingeniería fueron invitados a los medios para dar su opinión “en caliente” (irresponsablemente), sobre un tema que necesariamente es técnico y complejo, y que requiere de estudios y la participación de comisiones científicas como de hecho ha sucedido ya con grupos de expertos de Estados Unidos y México, quienes han venido a verificar el caso.

El tema es, que tuve la fortuna de hablar con un ingeniero experto en estructuras con más de 40 años en el gremio de la ingeniería en Colombia, profesor universitario de varias de las mejores universidades del país y gerente de una de las firmas más prestigiosas en cálculos estructurales del suroccidente colombiano; la conversación no fue para nada técnica (no hablo de lo que no sé), fue más bien emocional, simple y estratégica.

Mi pregunta una sola: ¿qué opina sobre el desplome de la torre del puente Chirajara?. Como un verdadero experto su respuesta inmediata fue que debería haber una comisión de expertos que estudiara las causas para poder determinar responsabilidades; pero lo que más me llamó la atención fue lo que acto seguido me dijo: “para uno como ingeniero es triste por dos razones: en primer lugar por las vidas humanas y la estructura como tal; pero en segundo lugar porque toda la ingeniería colombiana sufrirá las consecuencias, en pocos meses veremos decenas de firmas extranjeras viniendo a hacer puentes en el país”.

En el caso del Chirajara, hablamos de vidas humanas antes que nada, pero también hablamos de años de desarrollo de ciencia y tecnología, de una industria del país que puede sufrir las consecuencias de las conjeturas que se realicen, de años de estudio, de décadas de evolución, etc. Y es por ello que sus palabras retumbaron en mi cabeza durante casi una semana hasta que decidí escribir este post.

Twitter se reventaba aquel día con acusaciones que daban vergüenza ajena “La culpa es de Santos”, “La culpa es de Vargas Lleras”, decían. ¿Cuántas veces al día, somos ligeros y opinamos sobre todos los temas que nos vende el periodismo tradicional, el cual a su vez también regularmente es ligero en su análisis y en el afán de tener la noticia?. ¿La conversación nacional se redujo a politizar todo?.

Hay muy pocos temas en los que la mayoría de los colombianos nos tomamos el tiempo de documentarnos y analizar más allá de lo que vemos en los medios, e incluso en las muy frecuentes fake news que se aprovechan de la inocencia de la gente para generar reacciones desmedidas o simplemente desinformadas.

Basta con entrar en las redes hoy para ver al montón de expertos hablando de todo, en este momento en Colombia se les llama ladrones a todos los motociclistas por ejemplo, se denigra de todos los taxistas, a toda la industria extractiva se le ve como devastadora, y así con múltiples temas en los que la clase política juega un papel fundamental a la hora de engañar y polarizar.

Mi invitación amigo(a) lector(a), ya que llegó hasta este punto de la lectura, que tratemos formar cada vez más juicios informados, que investiguemos antes de hablar, que nos aguantemos las ganas de trinar y pensemos por un momento en las personas, especialmente en ellas, en sus familias, en el país e incluso en nosotros mismos.

Sócrates hablaba de los tres filtros: “La verdad, la bondad y la necesidad”. Antes de hablar, pasemos las cosas por los tres filtros y confirmemos primero si es cierto, segundo si es bueno y tercero si es necesario”.

A mi padre.

“Falla temprano, falla a menudo y falla”: Will Smith

De esas joyas que puede uno encontrar un lunes cualquiera en medio de tanta agresión, arrogancia, fake news y tanta mala vibra en las redes sociales en nuestros días; navegando hallé un mensaje de Will Smith en el que el actor de 49 años habla sobre el fracaso.

Inspiración y reflexión, el error y el éxito van de la mano, tal como lo van el desamor y el amor, la tristeza y la felicidad, ¡la muerte y la vida mismas! Fallar es al éxito lo que caer al bajar un andén es a aprender a montar bicicleta como un profesional. Así de simple, así de poderoso y así de profundo a la vez.

No quise dejar pasar este video sin compartirlo contigo: aquí podrás verlo: Fail early, fail often, fail forward

A continuación la traducción del mensaje, si te gusta por favor no dejes de compartirlo, siempre habrá alguien que necesite entender o recordar esto:

“Fallar temprano, fallar a menudo, fallar.

Siempre es un poco frustrante para mí cuando las personas tienen una relación negativa con el fracaso. El fracaso es una parte masiva de poder tener éxito.

Tienes que sentirte cómodo con el fracaso, tienes que buscar el fracaso porque el fracaso es donde están todas las lecciones.

Sabes, cuando vas al gimnasio y haces ejercicio, en realidad estás buscando el fracaso porque quieres llevar tus músculos al punto donde llegas al fracaso porque ahí está la adaptación y ahí es donde está el crecimiento.

Las personas exitosas fallan mucho, fallan mucho más de lo que tienen éxito. Extraen las lecciones del fracaso y usan la energía y la sabiduría para llegar a la siguiente fase del éxito.

Tienes que tomar la oportunidad, tienes que vivir al límite de tus capacidades. Tienes que vivir donde estás casi seguro de que vas a fallar. Esa es la razón de la práctica. La práctica es una falla controlada, estás llegando a tu límite, llegando a tu límite, llegando a tu límite … No puedes levantar eso, no puedes hacer eso, hasta que llegas al punto en el que de repente tu cuerpo hace un ajuste y ahora puedes hacerlo.

El fracaso en realidad ayuda a reconocer las áreas donde necesitas evolucionar. Así que falla temprano, falla a menudo, falla”.

Will Smith Seguir leyendo ““Falla temprano, falla a menudo y falla”: Will Smith”

SOÑÉ

Dicen que nunca somos iguales,

que las segundas partes nunca son buenas,

que hay temores más fuertes que la fe,

y que curar una herida puede ser imposible.

 

Pero también dicen que mientras haya ganas todo se puede lograr,

que el 80% del éxito radica en la actitud,

que la disposición con la que decides recibir y dar son más importantes,

y afirman además que el amor todo lo puede.

 

Soñé que éramos iguales aún viviendo nuestra ópera prima,

que nuestros temores y heridas quedaban atrás,

que tenías tantas o más ganas que yo,

y que nuestra actitud junto a este amor todo lo podría.

 

Soñé… y desperté.

“No vean las noticias”: Alejandro Gaviria

De vez en cuando, en medio de la rutina diaria laboral y personal, tenemos la fortuna de encontrarnos con pequeñas maravillas de esas que inspiran. Rara vez en las noticias, pocas muy pocas veces en las redes sociales y más frecuentemente hablando con otros; eso sí en los momentos menos esperados. 

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Hoy me levanté y lo primero que hice fue encender las noticias (grave error lo sé); “estar informado es importante” le enseñan a uno desde casa y hasta en la Universidad; en nuestros tiempos del internet hay quienes afirman que prefieren informarse a través de las redes sociales (¡que peligro!); el caso es que en una conversación casual me compartieron el discurso del Ministro de Salud, Alejandro Gaviria, en la ceremonia de grado de la Universidad EIA el pasado 12 de diciembre de 2017, “No vean las noticias“.

Económico, pragmático y simplista como él mismo lo definió, el Ministro dio a su audiencia un único consejo: evitar las noticias. Sus argumentos también simples, en su mayoría son negativas y por ende predecibles, angustiantes, sobrevaloran la farsa política y en su carga de negatividad nos convierten en “espectadores sin memoria”, y más grave aún en pesimistas per sé.

Pero en medio de su disertación, Alejandro Gaviria, quien se define en el etapa de filosopausia, en la que además me considero inserto también, no deja como reflexión la siguiente:

“Buena parte de la vida ocurre por fuera de la política. Muchos de Uds., estoy seguro, harán un gran aporte a la sociedad desde ámbitos más privados, más íntimos, más invisibles, donde nunca llegarán las cámaras ni los micrófonos. Si queremos cambiar el mundo, podríamos comenzar por el principio, por agradecer a nuestros padres como lo hacemos extrañamente los seres humanos… Podríamos también estrecharle la mano a los compañeros más distantes. O abrazar a los profesores, quienes viven en últimas, lo sé por experiencia, del afecto de sus alumnos”.

Como todo, no se trata de enterrar la cabeza bajo la arena y olvidar lo que sucede en el mundo, la idea es sencillamente tener un balance entre lo que vemos y lo que creemos, así como el nivel de importancia que le damos en nuestra vida, y sobretodo comprender que las noticias solamente muestran una parte de la realidad. Al respecto, incluso teóricos como el escritor Rolf Dobelli han afirmado que incluso el conocer las noticias puede traer riesgos para la salud y llegar a dificultar la creatividad.

Simple, ¿no? Me uniré pues a su consejo y añadiré un par de cosas (en rojo): no vean los noticieros de televisión. Cambien de canal. Pongan Netflix, (ojalá en pareja). Apaguen el televisor. Hablen con sus padres. Llamen a la novia. Hagan ejercicio. Jueguen video juegos. Lean El Quijote. Pero no les presten atención a las noticias.